Los migrantes y su Vía Crucis

DEL REPORTERO

El detonante de la unidad de los mexicanos, como no se había presentado en años, en torno al presidente Enrique Peña Nieto fueron los migrantes centroamericanos que este fin de semana estuvieron en Puebla.

La defensa de la soberanía nacional ante las continúas agresiones y ahora el envío de la Guardia Nacional para “sellar” la frontera de Estados Unidos con México fue el colmo.

Vale la pena precisar que el Vía Crucis de los centroamericanos no es por su ingreso al país del norte sino por su paso por México, donde nosotros tenemos pendientes en el respeto a los derechos humanos con los que llamamos “hermanos”.

De plano el presidente Peña Nieto advirtió a su homólogo Donald Trump que si está frustrado por cuestiones internas dirija sus acciones hacia los estadounidenses no a los mexicanos.

“Presidente Trump: si usted quiere llegar a acuerdos con México, estamos listos. Como lo hemos demostrado hasta ahora, siempre dispuestos a dialogar con seriedad, de buena fe y con espíritu constructivo. Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones”.

La misma noche del jueves pasado que se conoció el mensaje de Peña candidatos presidenciales y gobernadores respaldaron al mandatario mexicano en su posición con la gestión Trump.

Andrés Manuel López Obrador fue uno de los primeros en reconocer el mensaje, primero en su cuenta de Twitter y luego en un mitin, en Reynosa, el político tabasqueño advirtió que por encima de las diferencias políticas que tiene con el mandatario está el interés nacional.

“Celebro que el Presidente Peña Nieto haya respondido como lo hizo. Por encima de nuestras diferencias está la patria y la patria es primero”, precisó.

El candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, consideró que, si bien es atinado el mensaje de Peña Nieto sobre la frontera, resulta insuficiente. “Es correcto que se haya fijado una posición por parte del gobierno federal, pero no es suficiente”, dijo el queretano.

Mientras eso sucede y Estados Unidos continúa con su “sellado” de la frontera por asuntos de seguridad nacional, insiste Trump, la caravana migrante de centroamericanos sigue su camino y llegó a Puebla por fracciones.

La primera el jueves, el grueso de personas el viernes e incluso el sábado llegaron más camiones de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos, que huyen de las pandillas y la violencia de sus países y encontraron refugio en los albergues de la Asunción, San Juan de los Lagos y la iglesia de Nuestra Señora de la Desesperanza.

Se estima que por una década han celebrado anualmente este Vía Crucis en el que exigen un trato humanitario a su paso por México. Su sueño está en Estados Unidos y sólo por condiciones difíciles se quedan en nuestro país, pero siguen pensando en cruzar la frontera norte.

Trump exige al gobierno mexicano que en su política migratoria frene a los centroamericanos, esa es la causa que generó la rabia en el inquilino de la Casa Blanca.

No es secreto que, en México, así como hay solidaridad, corren enormes riesgos al pasar por regiones donde el crimen organizados, las policías municipales y los agentes de migración los explotan, trafican con ellos y violentan todas sus garantías.

Ese es el Vía Crucis y violación a sus derechos humanos que exigen los centroamericanos que se respeten en México.

No es casual que los obispos de nuestro país hicieran un exhorto a las autoridades mexicanas y estadounidenses para defender y respetar los derechos de los migrantes.
En un documento, dirigido a los presidentes Enrique Peña y Donald Trump, firmado por los obispos y arzobispos de estados de la frontera norte, y el consejo de presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Reprobaron el anuncio del despliegue de la Guardia Nacional norteamericana en la zona fronteriza, al señalar que no es una zona de guerra.

“La Iglesia católica no puede pasar de largo ante el sufrimiento de nuestros hermanos migrantes que buscan mejores condiciones de vida al cruzar la frontera para trabajar y contribuir al bien común, no sólo de sus familias, sino del país hermano que los recibe”, insistió la CEM.

“Por estas razones, los obispos mexicanos deseamos repetir lo que dijimos hace un año: el grito de los migrantes es nuestro grito.

“¡Su dolor es nuestro dolor! ¡En cada migrante que es lastimado en su dignidad y en sus derechos, Jesucristo vuelve a ser crucificado!".
En su texto critican al presidente estadounidense, a quien le pidieron no criminalizar a los migrantes, pero también hacen reclamos al Estado mexicano por la falta de acciones para su protección y desarrollo.

En Puebla, se entendió la situación y la Iglesia y las autoridades estatales estuvieron atentos a su llegada, a la recolección de ayuda humanitaria, a garantizar que tuvieran alimentos, ropa y medicinas.

Los asistieron brigadas y funcionarios de la Secretaría de Salud, la Cruz Roja, representantes de Derechos Humanos, la Defensoría y permanentemente patrullas de la Policía Estatal, mientras recibían talleres los más de mil centroamericanos sobre la gestión de visas humanitarias para ingresar a Estados Unidos.

Bien por la unidad de los mexicanos en torno a defender nuestra soberanía y exigir respeto ante las agresiones y amenazas del gobierno de Estados Unidos y en lo personal de su presidente Trump, pero hoy los mexicanos tenemos un gran pendiente en la defensa de los derechos humanos y la seguridad para que nuestro país no sea el territorio del Vía Crucis de quienes buscan paz y un mejor nivel de vida: los migrantes de América Central.

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